DESPUÉS DEL CONCERT DE MCR EN VENEZUELA
EL ROMANCE ES ESTRIDENTE
El show de la banda My Chemical Romance desató pasiones
adolescentes
JOSÉ ANTONIO AZOPARDO
EL UNIVERSAL
Franela negra, jeans oscuros, cutis pálido y sombra en los ojos. Así de lúgubres se vistieron los casi nueve mil adolescentes - algunos de hasta diez años de edad-, que el miércoles llenaron el Poliedro de Caracas para recibir a My Chemical Romance.
La banda estadounidense, liderada por el afectado y a ratos carismático cantante Gerard Way, tocó durante poco más de hora y media su rock estridente, con letras oscuras "sobre asesinatos, suicidios, droga y alcohol", según describió una vez su colega Avril Lavigne.
Pero la violencia y la oscuridad tanto de los músicos como de sus seguidores se quedaron sólo en eso: en música y apariencia, pues la relación entre todos fue siempre de empatía y simpatía. Muchas chiquillas llegaron incluso a llorar a moco tendido y hasta a perder el sentido por sus ídolos.
"¡Muchas gracias, Caracas! ¿Están listos?", dijo Way a las 8:47 pm, justo después de comenzar el recital con This is how I disappear (Así es cómo desaparezco). Esa sería una de las tantas frases en español que memorizó el cantante, una de sus armas para embolsillarse al público.
"¡Manos!", pidió más adelante Way, y lo repitió una y otra vez para invitar a la complaciente audiencia a moverse al son de las melodías. De un lado a otro, de arriba a abajo o saludando, las manos de la multitud pocas veces dejaron de menear.
Al coro de Kill all your friends (Mata a todos tus amigos), por ejemplo, se unieron miles de brazos del público estirados y golpeando el aire. Mama, una de sus piezas más juguetonas y con cierto acento italiano, puso a brincar a la fanaticada.
Los platos fuertes del repertorio no fueron dejados para el final. Welcome to the black (Bienvenidos a la parada negra), su gran hit más reciente, sonó de sexto y fue coreada estruendosamente. Igual ocurrió con Famous last words (Famosas últimas palabras) y I don't love you (No te amo).
Las emociones no se contuvieron. Miles de chiquillas se amontonaron e hicieron de todo con tal de acercarse un centímetro más a los rockeros. A ratos, los funcionarios de seguridad tuvieron que olvidar sus tareas para hacer de rescatistas y trasladar a decenas de fanáticas asfixiadas o desmayadas a un puesto de paramédicos.
El resto del repertorio fue un resumen sobre todo enfocado en dos de los tres discos que ha lanzado My Chemical Romance: Three Cheers for Sweet Revenge (2004) y The Black Parade (2006). En total, sumaron diecinueve temas, entre ellos Dead!, I'm not ok, Cemetery drive, Way home, House of wolves, Welcome to the black parade, I don't love you, The sharpest lives, Headfirst for halos, Give 'em hell kid, You know what they do to guys like us in prison, Sleep, Teenagers, Famous last words y Cancer.
En una nota previsiblemente deprimente, el quinteto abandonó el escenario con un falso final. Pero volvió e hizo Desert y Helena. Así concluyó el show, con muchos padres esperando a las afueras del Poliedro, el público salió poco después de las diez de la enérgica noche.
FUENTE: EL UNIVERSAL
http://www.eluniversal.com/2008/02/29/til_art_el-romance-fue-estri_735305.shtml


